Adrián, el torero que soñó con ser niño

¿Qué son los sueños? Y, ¿quién no tiene sueños en su vida? No he conocido a nadie que no me haya comentado alguna vez que no tiene ningún sueño en la vida, todos queremos conseguir alguno, por lejano que parezca.

Cuando yo era niño, tenía un sueño y era ser torero. Claro, era otra época, allá por el año 97 en la que no había Redes Sociales y todo apuntaba a que cualquiera podía tener un sueño sin ser cuestionado y mucho menos criticado. En mi caso, me dejaron cumplir mi sueño, empezando por mi familia y acabando por cualquier persona que respetaba mi decisión de ser torero.

Esta ilusión era tan grande y tan llena de verdad que aún ahora que han pasado 20 años justos, sigue latente e intacta como la primera vez y es lo que me hace seguir amando el mundo del toro con toda su esencia, desde el amor al toro, pasando por la capacidad de sacrificio y superación, hasta la educación y respeto que el mundo del toro te enseña a sentir.

Con estas líneas lo que quiero decir es que hoy me levanto con una tristísima noticia que me ha hecho recordar la ilusión con la que quise ser torero, la misma ilusión con la que Adrián lo es, porque que es torero y de los grandes. Para mi, Adrián es, y no digo “ha sido”, porque seguirá con nosotros siempre, un torero que quiso ser niño, un torero que solo quiso eso, que lo dejasen cumplir su sueño sin que nadie le pusiese objeciones ni opinasen al respecto, porque, ¿él le pidió opinión a alguien? Creo que lo tenía tan claro que no necesitaba la opinión externa. ¡Solo quería cumplir un sueño! y a pesar de los comentarios denigrantes y maliciosos de ciertas personas sin escrúpulos, se hizo aún más fuerte, más luchador y más torero. Porque eso es lo que tiene el ser torero, que cuanto más te quieren hacer daño y más “cogidas” te da la vida, más se acrecenta tu ilusión y más fuerte se hace dentro de tí.

Si alguien pensaba que, con actos negativos hacia Adrián y al toreo, iban a hacer daño, estaban haciendo justo lo contrario. Y esto, nos lo enseñó Adrián, igual que nos lo enseñó Victor Barrio, dejando su alma y su vida por el toreo. Ellos han conseguido algo que parecía muy dificil, unir al toreo para conseguir entre todos, que nuestros sueños puedan ser cumplidos.

Hoy me acuerdo de una letra de un tema de Vicente Amigo, llamado Autorretrato.

Érase una vez, un barco de papel perdío
érase una vez un hombre de cartón herío
érase una vez una playa sin mar, sin niños
érase una vez que me mire al espejo hundío…

Los sueños son eso, sueños, todos tenemos los nuestros. No permitamos que aquello con lo soñamos dejen de serlo, los sueños dan vida, dan alegría y ganas de vivir, te hacen superar las adversidades… Pero sobre todo, NUNCA dejemos a los niños sin sueños, nunca dejemos de abrazarlos y darles amor, porque ellos serán las mismas personas que ayudarán a seguir soñando a los niños del futuro y porque sino, algún día, nos encontraremos una playa sin mar y sin niños…

Adrián, el torero que soñó con ser niño y que lo dejasen soñar como tal, se nos fue para quedarse en nuestros corazones, que es donde siempre va a estar.

DEP Adrián.