Requiem, himno al flamenco

Cuatro toques de campana que en realidad son cinco, son la antesala de los primeros acordes de una de las más bellas melodías que mis oídos, con corazón incluido, han escuchado en mis 36 años de vida.

Campanas como las que anuncian las iglesias cuando se despide a un ser querido acompañadas de unas notas que suspiran incompresión ante algo que no somos capaces de comprender cuando la vida está tan cerca de la muerte y la muerte de la vida, aunque el que se va sigue vivo para la eternidad.

Pasados los primeros acordes, empieza una tímida percusión que anuncia el momento de aceptar lo ocurrido, unida a una melodía tan bella como eterna, eterna como el que se fue. Una melodía que acompañará en primer lugar la voz de un Vicente Amigo roto de dolor, como el de aquel 25 de Febrero de 2014 y lleno de amor a su compadre. Un Vicente sublime, que podría haber compuesto un tema instrumental pero que prefirió darle su sitio a la palabra que también tiene cabida en este himno, y ¡de qué forma! Seguirá la voz de una niña con miel en la garganta, La Niña (Pastori) del flamenco, que parece que le está dando la mano a Arcángel, muy flamenco mientras su voz se te clava en el alma para dar paso a Miguel Poveda, lleno de pasión y un llanto y ternura como el niño al que se le va su padre. Pedro el Granaíno, una voz rota que llega al sitio al que su corazón le pida y Rafael de Utrera que mezcla su voz con la de Vicente para fundirse en su homenaje propio al que también fue su Maestro, Paco de Lucía.

Será la tierra, será los soles, mares y lunas quienes te añoren. Será el flamenco que, con más fuerza, te eche de menos y a ti te añore. Será Sevilla, será Triana, será Santiago, «Cai» y «Graná». Serán mis sueños por siempre tuyos, será la tierra seca y mojada.

Escucho una y otra vez Requiem y no dejo de tener una imagen en la cabeza, la de estos genios del flamenco cogidos de la mano cantándole a Paco de Lucía con el alma y el corazón abiertos de par en par. Y por poner un escenario, el Teatro Real de Madrid, ¿porque no?

Paco de Lucía se merecía este himno, se merecía este homenaje de su compadre y Amigo Vicente. Y aquí está Requiem, hecho como se hacen las cosas que duran de por vida, a fuego lento, con paciencia y buscando ese instante eterno en cada nota, en cada letra, cada suspiro, cada mirada y cada caricia. Un tema que te hace llorar y te hace llegar a sitios donde seguro nunca has estado.

Si quieres deleitarlo, lo puedes escuchar en los avances que Sony está adelantando junto a Amoralí y los Tientos del Candil  pero no dejes de comprar tu CD/vinilo el próximo 24 de Febrero del nuevo disco de Vicente Amigo, «Memoria de los Sentidos«, un disco muy puro, muy flamenco, donde Vicente Amigo vuelve a darle una vuelta de tuerca a la guitarra flamenca y a la música, otra más. Y las que le quedan…

Gracias Vicente por tanto amor que sale de tus manos y tu corazón. Qué suerte tenemos de vivir tu Época, que seguro se estudiará en los libros de música por siempre.

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